"Los ingenieros tienen objetivos diferentes al común de la gente con respecto a la interacción social. La gente 'normal' espera lograr metas no muy realistas con su interacción social, estimulando o auto provocando contactos sociales importantes. A diferencia de las personas 'normales', los ingenieros tienen objetivos racionales al socializarse".
La supuesta torpeza o rareza, que estas palabras describen, en el comportamiento social de un ingeniero no definen a aquellos con los que se relaciona CARAN, tampoco a los científicos. Así pues, qué mejor manera que esta, la negación de un tópico aceptado, para comenzar el post de un blog, seguido por ingenieros (obstinados en destruir la falsa realidad que nos rodea, para construir el mundo del mañana), por científicos (ensimismados en la verdadera realidad que ellos quieren descubrir sobre el mundo actual) y por otros tantos profesionales (que trabajan en su día a día para exprimir su conocimiento y llevarlo hacia el bien del prójimo). Para quien se haya perdido, esto es una introducción propia de este blog, escrito por unos ingenieros que acaban de arrancar una empresa, y que utilizan para comentar sus progresos, avances y sentimientos del día a día de su labor pionera. Sí, he dicho bien, pionera! Porque nadie antes ha hecho lo que nosotros pretendemos, aprender y enseñar al mismo tiempo. Ya quisieran los trapecistas del circo del sol, llegar a semejante pirueta. Nuestra empresa, hasta ahora conocida bajo el sofisticado nombre de CARAN, es de difícil ejecución. Sobre todo, porque se sale de los cánones de negocio a los que estamos acostumbrados... será porque somos ingenieros! Para que creáis esto, debería bastar con la reflexión que hoy, durante la segunda cumbre, uno de los fundadores lanzaba: "tío, ¿cómo es posible, que en un mes que llevemos con esto, no hayamos pensado, ni hablado, de dinero?... menudos empresarios!"
A lo largo de este fin de semana, hemos repasado, en primer lugar, las máximas inicialmente postuladas. Para, a continuación, discutir cuál sería la idea, necesidad o parcela de la realidad, que nos llevara al desarrollo de nuestro primer ingenio. Este ha sido el principal punto de la agenda de hoy, y os podemos garantizar que es muy dificil elegir a quién quieres más, a tu hijo, que es capaz de volar de noche y ser periodista de día, a tu hija que levanta rayos y truenos con la mente, o a tu otro hijo, que corre más rápido que la mismísima luz y rompe otras cuantas leyes físicas por su naturaleza. Como muestra de ello podéis ver en la siguiente imagen, nuestro rinconcito de pensar, plagado de hojas y cartulinas, justo después del gran momento de la elección, y el trabajo que ha supuesto.

Afortunadamente, nuestra proyección a largo plazo (pues esto no termina con la culminación de una idea, ya que después vendrá otra) nos permite evitar que Superman destruya a Flash y a Tormenta, ya les llegará su momento de gloria, al fin y al cabo, son superhéroes.
Una vez elegida la idea ¿qué hacemos? pues fácil, ceñirnos a la planificación. Este sarcasmo enunciativo, en nuestro caso, no es tal, pues vamos a cumplir lo establecido, más que nada porque para S.Santa, fase de la revisión preliminar del diseño o prototipo, vamos a currar como chinos, zulús o mongoles sin tierra donde pastorear. Lo importante es avanzar, con un objetivo claro en el tiempo, sin crear chapuzas inservibles... para eso ya están los ingenieros, verdad?
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